lunes, febrero 11, 2008

Salam Pax en el Otro Lado


Aquí en España, dejando aparte Zaragoza, ahora en cuarentena,las cambios son pequeños, sutiles, pero son claramente perceptibles. Las iglesias están de bote en bote. Los supermercados empiezan a estar desabastecidos de ciertos productos, sobre todo aquellos de importación y los que caducan rápido. Las fabricas de coches han paralizado sus lineas por desabastecimiento de piezas que vienen desde el extranjero. Hoy por la mañana cuando salía he visto a mis vecinos de enfrente, los jubilados del Pathfinder, cargando un montón de maletas en el todoterreno. Me han comentado que se van unos días a un pequeño pueblo del interior de Orense "hasta que las cosas se tranquilicen un poco".


He dejado a Lúculo encerrado dentro de casa, para que no deje preñada a media población de gatas de la zona y después,me he dirigido en coche hacia el depacho. Las calles están extrañamente desiertas y la gente va deprisa, sin pararse a hablar, con aire furtivo. La inmensa mayoria lleva una mascarilla quirurgica puesta. Al llegar al despacho, nuestra secretaria me ha tendido una a mi. Ordenes del jefe, ha dicho. Así que aquí estoy, sentado en mi despacho y atendiendo a mis clientes con una mascarilla de papel puesta, como si fuera un cirujano. Me siento un gilipollas con ella puesta. Joder ¿que está pasando?.


Manuel Loureiro, abogado de 31 años, realizó en 2006 una terrorífica crónica en blog del Apocalipsis Zombi, que acabó siendo publicada por Editorial Dolmen el pasado diciembre.


Cuando deja de ser un blog para parecerse a una novela, la cosa pierde. Aún así, los primeros capítulos son de verdad alucinantes.

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