domingo, febrero 10, 2008

Medios y Lenguajes: No es pais para viejos

Acabo de volver de ver No es país para viejos, la última cinta de mis admirados hermanos Coen. Una película de cine negro, negrísimo que hará las delicias de la crítica pero dejará al público un tanto frío. Me explico.

En lo que parece el Texas de los primeros años 80, Lewellyn Moss (James Brolin), un ejemplar de lo que en los Estados Unidos se conoce como white trash, basura blanca, encuentra los resultados de una operación fallida de tráfico de drogas: Varios cadáveres, un alijo de marihuana y un maletín con dos millones de dólares. Opta por quedarse el dinero, sin saber que eso atraerá la atención de poderosos elementos criminales.

Mientras la película funciona como el contraste entre la habilidad y la cierta ética cowboy de Lewellyn y la frialdad criminal de los asesinos que los delincuentes (ya no cuatreros, sino asépticos hombres de negocios encorbatados) envían para cazarle, No es país para viejos se mueve cómodamente, creando duelos cargados de tensión dignos del mejor western.

Sólo en los últimos veinte minutos la película pone el motor en ralenti y la tensión que ha creado se disipa rápidamente, para desembocar en un final anticlimático que, aunque totalmente adecuado a lo que la película quiere contar, no gustará a muchos. Mayor problema que el desenlace de la fuga de Lewellyn es el tono discursivo que en estos últimos minutos toma la película, repitiendo con palabras un mensaje que los espectadores ya han recibido y entendido con imágenes.

Espero que el espectador perdone el exceso de celo de los Coen a la hora de traducir la novela de Cormac McCarthy a imágenes porque, por lo demás, nos encontramos ante una gran película: La fotografía de un Texas entre la desolación lunar y el páramo suburbano impresiona e inquieta. Tommy Lee Jones cumple como el sheriff obsoleto, James Brolin cumple y, lo que mas preocupa a los críticos españoles, Bardem cumple como el cazarrecompensas Antón Chigor (¡Un español interpretando, por fin, a un personaje no latino!), un psicópata que se considera a si mismo la mano del destino y cuyas apariciones en pantalla, entre lo cómico y lo siniestro, son de lo más memorable de la cinta.

Sí, Bardem cumple. Lo hace muy bien, el chico, pero la película tiene sus fallos. Ni de guión ni de coherencia, ya que los Coen demuestran un respeto poco habitual al material de base y una atención milimétrica por el detalle. Pero fallan a la hora de comprender que distintos medios requieren distintos lenguajes.

El residuo chovinista hará que canten maravillas sobre esta película, por la que nuestro Bardemíssimo podría llevarse el Oscar. Mi consejo: Id a verla… bajo vuestra responsabilidad.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

James Brolin no tiene ningun papel en la pelicula, se trata de Josh Brolin, su hijo. En la caratula en español han metido bien la pata incluyendoles a los dos como actores de la pelicula, si miras esta pagina http://www.imdb.com/title/tt0477348/fullcredits#cast que tiene el reparto de la pelicula e incluso "el que lleva el botijo al director", no aparece james brolin en ninguna parte, y en la caratula original en ingles tampoco

Baturroid dijo...

Gracias por la aclaración!

Creo que lo de James lo leí en algun medio español, no recuerdo si El Pais o El Mundo. No suelen ser muy escrupulosos a la hora de tratar de cine, ya sabes...